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jueves, 28 de febrero de 2013

Benedicto XVI cede el testigo

   Benedicto XVI seguirá siendo «Su Santidad» y tratado como «obispo emérito de Roma»

"Su título podrá ser el que se ha utilizado hasta ahora: Su Santidad Benedicto XVI". Con estas palabras el presidente del Pontificio Consejo para los Textos Legislativos, Francesco Coccopalmerio, terminó con una de las dudas que había sobre el tratamiento que se le daría a Joseph Ratzinger tras su renuncia.

Coccopalmerio además explicó que luego de dejar el cargo, el actual Papa no volverá a ser cardenal sino que será obispo emérito de Roma.

"Análogamente a lo que sucede en el caso de los obispos que concluyen su ministerio y se llaman obispos eméritos, creo que se puede decir que el Papa al renunciar es, a su vez, obispo emérito de Roma", dijo Francesco Coccopalmerio en entrevista con el diario italiano Corriere della Sera.

El prelado además dijo que al publicar un "motu proprio", documento en el que podría precisar algunos puntos de la Constitución Apostólica, Benedicto XVI podría dejar establecido cómo debe desarrollarse el cónclave que elegirá a su sucesor y permitir que se adelante el proceso.

La Constitución Apostólica "Universi Dominici Gregis", indica el comienzo de un cónclave entre 15 y 20 días después del inicio de la llamada "Sede Vacante" para dar tiempo a los cardenales electores a llegar a Roma, lo que podría cambiar si el pontífice hace alguna precisión antes de dejar su cargo.

Al respecto, el pasado miércoles el portavoz vaticano Federico Lombardi, explicó que Benedicto XVI está estudiando la posibilidad de publicar un "motu proprio".

Así se gobierna el Vaticano mientras los cardenales eligen nuevo Papa en el Cónclave

En cuanto se declara la Sede Vacante, toda la curia cesa en sus cargos a excepción del Camarlengo y el Penitenciario Mayor, que siguen ocupándose de los asuntos ordinarios, sometiendo al Colegio de los Cardenales todo lo que debiera ser referido al Sumo Pontífice. Como algunas instituciones civiles y religiosas relacionadas con la Santa Sede no pueden quedar sin gobierno, hay otros tres prelados que las rigen mientras se elige nuevo Papa: el Cardenal Vicario General la Ciudad del Vaticano, el Cardenal Arcipreste de las Basílicas Vaticanas y el Vicario General para la Ciudad del Vaticano.

Lógicamente, la ausencia de un Papa provoca una reordenación de la Curia. Pero no todos los cargos pueden quedar vacantes, ya que el proceso de elección puede durar un tiempo prudencial y determinadas instituciones de gobierno han de prevenir cualquier eventualidad, aunque se imponga una política de 'nihil innovetur', es decir, nada novedoso hasta la llegada del nuevo sucesor de Pedro.

De los prelados que figuran en una primera fila en la ejecutiva vaticana, solo dos se conservan en el interregno: el de Camarlengo, actualmente en manos de monseñor Tarsicio Bertone (también Secretario de Estado, aunque esto lo perderá el día 28), y el de Penitenciario Mayor, que ocupa monseñor Monteiro de Castro (antiguamente, nuncio de Su Santidad en España). Ambos, especialmente el primero, se encargan de facilitar y guiar la transición mientras la sede permanece vacante.

Pero hay cargos de segunda fila, más orientados al ámbito local, que necesitan igualmente de alguien que solucione cuestiones ordinarias mientras los cardenales participan en el cónclave. Más aún cuando tanto Bertone como Monteiro de Castro, como miembros del Colegio cardenalicio, participarán en él y, por ello, no podrán dedicarse por entero al gobierno del Vaticano como Estado. Dice la Universii Dominici Gregis en su punto número 15. "Igualmente, de acuerdo con la Constitución Apostólica Vicariae Potestatis (n. 2 1),(1)(4) el Cardenal Vicario General de la diócesis de Roma no cesa en su cargo durante la vacante de la Sede Apostólica y tampoco cesa en su jurisdicción el Cardenal Arcipreste de la Basílica Vaticana y Vicario General para la Ciudad del Vaticano".

A día de hoy, el Cardenal Vicario General de la diócesis romana es el italiano Agostino Vallini. Quien gestiona la administración estatal es el Vicario General para la Ciudad del Vaticano, en este caso otro transalpino, Angelo Comastri, cuya responsabilidad se extiende al Arciprestazgo de la Basílica de San Pedro.

Fuente: Religión confidencial

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